Maui por primera vez. Itinerario completo de 4 días
La isla que necesitas conocer
No hay mejor momento para visitar Maui que en invierno. De noviembre a mayo es temporada de ballenas jorobadas, con su pico entre enero y marzo. Es tan común verlas que muchos tours te garantizan el avistamiento (o te invitan a volver al día siguiente gratis).
Nosotros, de hecho, no teníamos planeado visitar esta isla, pero cuando descubrimos que las ballenas pasan por el canal Auʻau, entre Maui, Molokai y Lanai, cambiamos Kauai por Maui sin pensarlo demasiado. Y valió 100% la pena.
Porque sí, las ballenas nos robaron el corazón. Pero también lo hicieron el amanecer en Haleakalā, el Road to Hana, las cascadas escondidas, los bosques de bambú y esos arcoíris que aparecen sin avisar.
Aquí te dejo mi itinerario para que tú también puedas aprovechar tu visita al máximo.
Día 1: Road to Hana
Llegamos desde Honolulu a las 11:00 a.m., recogimos el carro… y de una nos fuimos a recorrer el famoso Road to Hana.
Primera parada: Paia, un pueblito surfista y pintoresco. Aquí nos paramos a comprar comida para el camino.
Pizza en Flatbread Company
Sándwiches en Paia Gelato
Y helados mientras la comida estaba lista… porque es la mejor manera de esperar.
A 9 minutos está Hookipa Beach. No puedes dejar de pararte en este lugar. Verás tortugas enormes asoleándose y sin inmutarse por lo que pasa alrededor. Toma todas las fotos que quieras pero hazlo desde la distancia. Estos animales son especies protegidas y es ilegal tocarlos o acosarlos.
Ni se inmutaban con el ruido de la gente que estaba cerca visitándolas.
Luego:
Twin Falls (15 minutos): la visita cuesta $10 por vehículo. Una vez en el estacionamiento, la camina es de unos cinco minutos. Es aconsejable llevar zapatos de agua si deseas meterte en el río porque hay muchas piedras y es resbaloso. El agua es helada, pero la amarás una vez adentro.
Kaumahina Wayside State Park (30 minutos): aquí no pudimos bajarnos porque estaba cerrado a pesar de que la página web dice que abre todos los días de 7am a 7pm. Es recomendable revisar las páginas de los parques nacionales y estatales antes de la visita para evitar estos inconvenientes. Yo, que necesitaba ir al baño, tuve que esperar a llegar al siguiente que estuviera disponible.
Halfway to Hana (15 minutos): como su nombre lo dice, este lugar se encuentra en la mitad del Road to Hana y es perfecto para parar a comprar comida, bebidas, shave ice o el mejor banana bread que vas a probar en tu vida. Aquí también hay cajeros automáticos. Es altamente recomendable llevar efectivo porque esta ruta, aunque muy visitada, es remota y sin servicio de internet la mayoría del trayecto.
Waikani Falls o Three Bears (5 minutos): perfecta para foto rápida porque se ve desde la carretera. Aunque algunos sitios online dicen que está permitido nadar en estas cascadas de 20 metros, yo no lo recomendaría. Están justo al lado de un puente y no existe caminería para llegar a ellas.
Pua’a Ka’a State Park (11 minutos): aquí conseguimos baños públicos y otra cascada accesible para todo el que desee nadar. Aquí no nos metimos porque estaba nublado y hacía frío.
Este camino que sin parar toma unas dos horas, nosotros lo hicimos en seis. Estos lugares que mencionamos aquí fueron nuestras paradas principales, pero no las únicas. Cada vez que veíamos alguna cascadita o algo que nos llamaba la atención, nos bajábamos. Y aunque disfrutamos muchísimo el trayecto, me hubiese gustado comenzarlo más temprano para que nos diera chance de terminar el día en Waiʻānapanapa State Park.
The Wish List Travel Tips
En el Road to Hana no hay gasolina, así que llena el tanque antes de salir.
No olvides pagar el estacionamiento en Paia. Nos pusieron una multa.
Lleva efectivo.
No hay señal.
Nos sentimos bastante seguros todo el tiempo, pero recomiendan no dejar objetos visibles en el carro.
Hay que manejar con precaución, pero no te dejes influenciar por lo que dicen de esta ruta. No es difícil de recorrer. Tómate tu tiempo y disfrútala. No solo se trata de transitarla para llegar al próximo destino, el Road to Hana es el destino. Y si eres venezolano y has estado en Choroni, tendrás dejavu en este lugar.
Parada obligada si quieres probar el mejor banana bread que te comerás en tu vida.
Día 2: selva, bambú y arena negra
Dormimos en Hana y al día siguiente arrancamos temprano.
Llegamos al Pipiwai Trail (30 minutos del pueblo) alrededor de las 8:45am. Desayunamos en el estacionamiento mientras abría el visitor center y a las 9:15 más o menos comenzamos la caminata. Este sendero está ubicado adentro del Parque Nacional Haleakalā.
Como llegamos temprano, teníamos el lugar prácticamente para nosotros nada más.
Durante el recorrido consigues un árbol de baniano hermoso, un bosque de bambú enorme y cascadas, cascaditas y Waimoku Falls, una cascadota de 120 metros de alto. A nosotros nos llevó tres horas y media contando las mil y una paradas para tomar fotos.
Tiene 6,5 kilómetros de largo ida y vuelta.
La entrada cuesta $30. Puedes pagar ahí en el lugar y es válida por tres días.
Es importante llevar los zapatos adecuados. El terreno es pantanoso y resbaladizo.
Chaqueta de lluvia.
Repelente de insectos.
Protector solar.
De ahí, nos fuimos al Waiʻānapanapa State Park, una playa de arena volcánica negra que está a 40 min. Caminamos por formaciones volcánicas que han creado sopladores de agua de miles de años; cuevas marinas y senderos sobre riscos que permiten apreciar el parque desde otro ángulo.
Para entrar necesitas comprar la entrada hasta 30 días antes de tu visita a través de https://gostateparks.hawaii.gov/. Los tickets cuestan $5 por persona y $10 por el estacionamiento. El parque abre hasta las 6pm y la última entrada se puede hacer a las 5:30pm, pero honestamente, 30 minutos no serán suficientes para ver este increíble lugar.
La arena es super suavecita y esponjosa.
The Wish List Travel Tips
Si pudiera repetir este viaje, empezaría el Road to Hana a las 8am para hacerlo con más calma (desayunaría en Paia y entraría a las tienditas para comprar souvenirs o artículos locales), y poder llegar a la playa de arena negra alrededor de las 4pm. Esto me permitiría hacer el Pipiwai Trail más tranquila al día siguiente y visitar Oheʻo Gulch, también conocido como “Siete Piscinas Sagradas”, que está cerquita del trail.
Día 3: la razón de nuestro viaje
El mejor momento para ver ballenas es durante las primeras horas de la mañana porque el agua está más tranquila, pero como la noche anterior regresábamos de Hana, queríamos tener el tiempo para dormir un poquito más, así que nuestro tour era a la 1:40 pm.
El bote donde íbamos tenía entre 15 y 20 personas. Nos llevaron unos 30 minutos mar adentro y nos “estacionamos” para buscar señales de ballenas. No teníamos ni 10 minutos ahí cuando vimos un ballenato, y al ratico, su mamá también subió a respirar. La emoción de verlas tan cerca es indescriptible. No podía dejar de decir “wow” y por momentos me daban ganas de lanzarme al agua y abrazarlas. Son demasiado hermosas.
Y aunque el tour duró dos horas aproximadamente, el tiempo se me pasó volando. No las vimos hacer piruetas (al parecer es menos común de lo que mercadean), pero los $90 del paseo valen 100% la pena, especialmente cuando las vimos sacar sus aletitas. Fue como si nos estuvieran saludando. Es una experiencia que sin duda repetiría.
The Wish List Travel Tips
Esta es una de las atracciones más populares en Maui, así que los tickets hay que comprarlos con antelación. Nosotros los compramos aquí.
Día 4: amanecer de otro planeta
El cuarto día comenzó a las 4:30 de la mañana. Con cafecito en mano, salimos rumbo al Parque Nacional Haleakalā a ver el amanecer. La carretera de subida es bastante sencilla de hacer. A pesar de las curvas pronunciadas y la oscuridad, logramos llegar a la cima en una hora (nos estábamos alojando en Wailuku). Una vez arriba, nos costó encontrar estacionamiento. Muchos tours ofrecen este paseo y en el lugar había varios autobuses y bastante gente.
Haleakalā significa “Casa del Sol” y sí, estar ahí es estar en su casa. Es verlo salir majestuosamente de entre un mar de nubes que abrazan al volcán. Es verlo sacar al mundo de la oscuridad y pintar el paisaje de rojo, naranja y rosado. Es estar en la casa del rey.
Es cierto que el sol sale en todas partes y podrías observarlo en la playa, en la montaña o desde la ventana de tu casa, pero verlo a 2.969 metros sobre el nivel del mar, en un volcán que tiene más o menos un millón de años, es una experiencia única. Además, es la vibra del lugar y lo que representa.
Como teníamos planes de hacer snorkel, no nos quedamos para hacer el Sliding Sands Trail.
Cuando llegamos a Airport Beach (Kahekili Beach Park) y vimos que la playa está junto al frente de un hotel, tuvimos nuestras dudas. Afortunadamente, el coral tiene bastante vida y pudimos ver un montón de pececitos y hasta una tortuga. También hay baños y estacionamiento público.
Luego nos fuimos a probar suerte en Honolua Bay. Yo no me quise meter porque ya estaba cansada y algo insolada (se me olvidó echarme protector solar), pero mi esposo dice que estuvo mejor que Airport Beach.
Esta playa es una piscina en el verano, pero en el invierno el oleaje es más fuerte debido a la dirección del viento. Sin embargo, ese día estaba bastante calmada. Y la cereza del pastel fue el bosque que hay que atravesar para llegar a la playa.
The Wish List Travel Tips
Es recomendable ir bien abrigado y vestir en capas.
La temperatura en la cima puede llegar a 0 grados y con el viento y la humedad pueden bajar aun más la sensación térmica.
Los tickets para ver el amanecer abren 60 días antes de tu visita y cuestan $1.
Los puedes comprar en www.recreation.gov
Antes de hacer snorkel, revisa el snorkel report. Ahí puedes encontrar cuáles son los sitios más aptos según la marea.