Desde el momento en que dijimos “nos vamos a Hawái”, tenía una cosa clara: teníamos que ir a Big Island.
Ahí está el Kīlauea, uno de los volcanes más activos del mundo, y el impresionante Hawaiʻi Volcanoes National Park. No sabía exactamente qué más íbamos a encontrar, pero tenía clarísimo que Big Island tenía que ser parte del viaje.
Nosotros pasamos 4 días en Big Island combinando volcanes, caminatas, estrellas, acantilados y una de las pocas playas de arena verde del mundo. Nuestra prioridad era Hawaiʻi Volcanoes National Park, así que organizamos el viaje alrededor de Hilo y Volcano.
Datos prácticos de nuestro viaje
Duración: 4 días
Aeropuerto: Hilo (ITO)
Dónde nos quedamos: Volcano
Cómo nos movimos: Carro
Prioridad del viaje: Hawaiʻi Volcanoes National Park
Experiencias principales: Kīlauea, Maunakea, Ka Lae y Papakōlea
Desde el momento que llegas, te das cuenta que la velocidad de esta isla es otra.
¿Por qué elegimos Hilo y Volcano?
Big Island tiene dos zonas principales: Kona y Hilo
Por lo que había leído durante la planificación, Kona tenía una oferta mucho más turística, con grandes hoteles y restaurantes, mientras que Hilo se sentía más local, verde y relajada.
Nuestra prioridad era Hawaiʻi Volcanoes National Park, así que decidimos volar hasta Hilo y quedarnos en Volcano. Eso hizo que todo fuera mucho más sencillo y, para el tipo de viaje que yo buscaba, más local y cercano a la naturaleza, terminó siendo la mejor decisión.
Nos quedamos en una cabañita ecológica en medio del bosque donde todos los días nos despertábamos con los pajaritos y nos bañábamos con agua de lluvia. Lo mejor de todo: estábamos a solo 7 minutos del parque nacional.
Aquí te dejo exactamente cómo organizamos nuestros 4 días en Big Island.
Abríamos la ventana y estábamos en el medio de la selva tropical. Que divino!
Día 1: Hilo Farmers Market, Rainbow Falls y Kaumana Caves
Aterrizamos en Hilo un martes a las 10 a. m. y fuimos directo al Farmers Market.
Compramos frutas y vegetales locales para los próximos días: bananas, papaya, cacao, ube (batata morada)... Si decides ir, te recomiendo hacerlo miércoles o sábado, que son los días grandes del mercado y reúnen a más de 200 vendedores. Abren de 6 a. m. a 4 p. m.
De ahí nos fuimos a Wailuku River State Park, a unos 7 minutos, para ver Rainbow Falls. Es una cascada de unos 24 metros donde, en días soleados, es común ver formarse un arcoíris entre la caída de agua y el río. También hay varios árboles de bayano gigantes que parecen sacados de un cuento. Para los visitantes no residentes, entrar cuesta $5 por persona y $10 el estacionamiento.
Terminamos el día en Kaumana Caves, a unos 10 minutos. Son unas cuevas de lava que tienen más de 140 años. Aunque solo una porción está abierta al público, estos túneles tienen 40 kilómetros de largo. Las cuevas no tienen iluminación, por lo que es necesario traer linternas, así como zapatos cerrados con buen agarre. El piso es resbaloso e irregular. Entrar es gratis.
Este lugar se visita rápido, pero yo lo considero un must, incluso si piensas visitar la cueva dentro del Volcanos National Park.
Día 2: Hawaiʻi Volcanoes National Park y Kīlauea Iki Trail
Después del desayuno y cafecito, salimos camino a Hawaiʻi Volcanoes National Park.
La primera parada fue el Visitor Center para preguntar sobre la actividad volcánica visible y los senderos abiertos. Desafortunadamente, llegamos tres días después de la erupción más reciente del Kīlauea y, según nos explicaron ese día, podían pasar unas dos o tres semanas antes de la próxima.
Para conocer sobre la actividad del Kilauea, vale la pena suscribirse a las actualizaciones del Servicio de Investigación Geológica de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés)
Empezamos recorriendo parte del Crater Rim Trail, un sendero que bordea la caldera y al que puedes acceder desde distintos puntos del parque. Nosotros llegamos hasta Kīlauea Overlook y, aunque no había lava, sí pudimos ver mucho humo.
Seguimos hasta los Steam Vents, perforaciones en la tierra por donde sale vapor cuando el calor volcánico calienta el agua subterránea. Pararte cerca es como estar en un sauna.
Después caminamos por Sulphur Banks, donde se pueden ver depósitos de minerales de un amarillo vibrante y el olor a azufre se siente inmediatamente.
Pero la caminata principal del día fue Kīlauea Iki Trail: un sendero en bucle de 8,5 km desde el visitor center que desciende unos 120 metros hasta el cráter, donde caminas sobre un lago de lava que se solidificó después de la erupción de 1959.
En el Visitor Center nos dijeron que era una caminata difícil, pero honestamente a nosotros nos pareció bastante sencilla. Obviamente, esto va a depender de tu nivel de actividad física. Nos debe haber tomado unas dos horas completarla, incluyendo las paradas para tomar fotos.
Kīlauea Iki significa “pequeño Kīlauea”. El terreno es raro. Se siente casi como estar en otro planeta. Es una experiencia única. No todo el mundo puede decir que ha caminado por el cráter de un volcán activo.
Terminamos en Nāhuku (Thurston Lava Tube). Es similar a las cuevas que habíamos visitado el día anterior, pero este túnel está iluminado, lo que permite apreciar mucho mejor el interior.
The Wish List Travel Tips
Suscríbete al Volcano Notification Service del USGS para recibir actualizaciones sobre la actividad del Kīlauea. Si ver lava es una prioridad para ti, también revisaría las actualizaciones oficiales antes de organizar el día. https://www.usgs.gov/volcanoes/kilauea/volcano-updates
La entrada a Hawaiʻi Volcanoes National Park cuesta actualmente $30 por vehículo privado y el pase es válido por 7 días.
Si tuviera la oportunidad de repetir esta experiencia, comenzaría con Kīlauea Iki Trail. Aunque nos pareció sencillo, es mejor hacerlo a primeras horas de la mañana, cuando el sol está más abajo, porque gran parte del camino en el cráter está totalmente descubierto. Además, prefiero hacer la actividad más larga primero para recorrerla con calma y sin la preocupación de que se haga de noche.
La segunda cueva del viaje.
Día 3: Chain of Craters Road, petroglifos y estrellas en Maunakea
Volvimos al parque nacional, esta vez de madrugada, para ver el amanecer en los acantilados donde el parque se encuentra con el océano.
Manejamos por Chain of Craters Road hasta Hōlei Sea Arch, una formación natural de unos 27 metros de altura creada por la erosión del mar sobre un flujo de lava de aproximadamente 550 años.
Después hicimos el sendero hasta Puʻuloa Petroglyphs, un camino de 2,2 km ida y vuelta donde se encuentra el campo de petroglifos más grande de Hawái, con más de 23.000 imágenes talladas en la lava.
A pesar de toda esa historia, honestamente no lo repetiría. Está algo apartado, no me sorprendió demasiado y creo que hay cosas más interesantes o divertidas que hacer en la isla. Si tienes pocos días, yo priorizaría otras experiencias como hacer el Hilina Pali Trail hasta Halapē.
Desde Hilina Pali Overlook son aproximadamente 13 kilómetros de ida hasta Halapē y es una caminata exigente, calurosa y con muy poca sombra. Nosotros no la hicimos, pero si tienes más tiempo y te interesa el hiking de larga distancia, podría ser una opción, en lugar de visitar el campo de los petroglifos.
Antes de continuar con el día, regresamos al Airbnb a descansar porque esa noche teníamos un tour hasta la cumbre de Maunakea para ver el atardecer y las estrellas.
A las 4:30 p. m. llegamos al Onizuka Center for International Astronomy Visitor Information Station, donde es obligatorio estar mínimo 30 minutos para aclimatarse a la altura y reducir riesgos.
La cumbre de Maunakea está a 4.205 metros sobre el nivel del mar y es el punto más alto de Hawái. Sus condiciones la han convertido en uno de los lugares más importantes del mundo para la astronomía, con varios observatorios y telescopios en la cumbre.
Arriba es como estar en otro planeta. La tierra es entre anaranjada y roja, hay piedras por todos lados y algunas partes estaban cubiertas de nieve.
Nuestra expectativa era encontrarnos con un cielo totalmente despejado porque pensábamos que estaríamos por encima de las nubes, pero lamentablemente no fue así. Seguramente el atardecer hubiese sido espectacular si no hubiese estado nublado.
A medida que fue anocheciendo tuvimos más suerte. El cielo se despejó y pudimos ver la luna y las estrellas. Los guías nos fueron señalando las constelaciones y hablando sobre cómo los antiguos polinesios las utilizaban para navegar.
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Si pudiera repetir este paseo, probablemente lo haría sin el tour. Quedamos complacidos con el servicio, pero yo prefiero tomarme mi tiempo y no depender del cronograma de un grupo. Además, no es económico: nosotros pagamos $280 por persona y si por mala suerte a alguien le da mal de altura, te toca bajar con el tour con el que subiste.
Subir por tu cuenta requiere más planificación. Para conducir por encima del Visitor Center se exige un vehículo 4x4 y es importante revisar las condiciones de la carretera antes de subir. También revisaría que la compañía de alquiler permita llevar el carro hasta la cumbre.
Arriba hace frío y las condiciones pueden cambiar rápidamente, así que es importante ir bien abrigado. En nuestro tour estaban incluidos las chaquetas, pantalones y guantes de invierno; si vas por tu cuenta, tendrás que llevar tu propia ropa.
Maunakea también suele describirse como la montaña más alta del mundo cuando se mide desde su base submarina hasta la cima: supera los 10.000 metros.
Día 4: Adrenalina en Ka Lae + playa verde
Nuestra primera parada fue Ka Lae, el punto más al sur de Hawái y de Estados Unidos. Es famoso por sus paisajes y acantilados, desde donde locales y visitantes como yo saltan al mar.
Cuando llegamos, nuestro plan era simplemente caminar y tomar fotos, pero estando ahí vimos a un chico saltar desde el acantilado y me entraron ganas.
Estos acantilados hay que visitarlos sí o sí.
Me cambié súper decidida y, cuando vi los aproximadamente 12 metros que estaba a punto de saltar, casi me eché para atrás. Pero sabía que si no lo hacía, el arrepentimiento me perseguiría toda la vida. Ya me ha pasado antes. Así que conté hasta tres y grité todo el camino. El agua me golpeó las piernas (y me quedaron unos cuantos morados) porque me lancé mal, pero valió la pena. El agua estaba increíble y me traje de Hawái un recuerdo para siempre.
Saltar desde el acantilado es tan común que hay una cuerda para poder volver a subir y un camino entre las piedras. Sin embargo, saltar y nadar aquí es considerado peligroso. Las corrientes en South Point pueden ser muy fuertes y las condiciones del océano cambian. El día que nosotros estuvimos allí, la brisa y el mar estaban tranquilos y el agua estaba tan transparente que podíamos ver los peces desde arriba.
Desde Ka Lae seguimos hacia Papakōlea, una de las pocas playas de arena verde del mundo. No es de fácil acceso, así que dejamos el carro cerca de South Point. Aunque los locales ofrecen transporte por $25 por persona, nosotros hicimos el recorridos de kilómetros ida y vuelta caminando.
Honestamente, el sendero nos pareció tranquilo, hermoso y fácil de hacer. A nosotros nos tomó unas dos horas. Solo recomiendo el transporte si tienes poco tiempo.
La playa está dentro de Puʻu Mahana, un antiguo cono volcánico. Su color viene del olivino, un mineral presente en la roca volcánica que se concentra en la arena y le da ese tono verde tan particular.
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Cuida el límite de velocidad. En nuestro camino por la carretera 11, desde Volcano hacia Ka Lae, nos pusieron una multa de $150 por ir más rápido de lo reglamentario.
Si tienes tiempo suficiente, pasa por Punaluʻu después de Papakōlea. Es una playa de arena negra que nosotros teníamos en el itinerario, pero se nos hizo de noche y no pudimos ir.
Nosotros usamos zapatos de hiking todos los días y creo que fue lo mejor para darles estabilidad a los pies y los tobillos. También llevábamos una chaqueta de lluvia y protector solar. El clima en Hawái es muy cambiante y, si no quieres que la lluvia te frene los planes o terminar insolada, ambas cosas son muy útiles.