Lo que quedó pendiente: 7 cosas que me hubiese gustado hacer en Hawái

Cuando empecé a organizar nuestro viaje a Hawái, mi lista de cosas que quería hacer era muchísimo más larga que los días que teníamos disponibles.

Y obvio, en algún momento tocó elegir.

Terminamos priorizando volcanes, senderismo, naturaleza y algunas experiencias que para nosotros tenían más sentido dentro del recorrido. Pero eso significó dejar fuera varios lugares y actividades que había considerado seriamente mientras planificaba.

No las hice, así que aquí no puedo contarte si me encantaron, si volvería o si realmente valieron la pena desde mi experiencia personal. Algunas llegaron por recomendaciones de amigos que viven en Hawái o que habían viajado antes, y otras aparecieron durante toda la investigación que hice para armar nuestro itinerario.

Son simplemente experiencias que, después de todo lo que leí, me hubiese gustado probar, así que será para la próxima.

O‘ahu

1. Waimea Valley y Toa Luau

Waimea Valley fue uno de esos lugares que entró y salió varias veces de nuestro itinerario mientras organizaba los días en el North Shore.

El valle tiene un jardín botánico con más de 5.000 especies de plantas, además de sitios culturales y arqueológicos relacionados con la historia hawaiana. El recorrido principal lleva hasta una cascada de unos 12 metros donde, cuando las condiciones lo permiten, se puede nadar.

Pero, honestamente, lo que más me interesaba no era visitar solamente el valle. Era combinarlo con el lūʻau. Dentro de Waimea Valley se realiza Toa Lūʻau, una experiencia que incluye actividades culturales, demostraciones de cocina, ceremonia de kava, comida y espectáculos de danzas polinesias. Y para mí tenía mucho sentido juntar las dos cosas.

La entrada al valle está incluida con el lūʻau, así que mi idea era llegar temprano, recorrer Waimea Valley sin apuro y después quedarnos para la experiencia de la tarde. Al final no logramos hacerle espacio.

Actualmente, Waimea Valley abre de martes a domingo de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. y la entrada general para adultos cuesta $26. Los paquetes de Toa Lūʻau varían según el tipo de asiento y horario, con opciones para adultos que comienzan alrededor de $105 y pueden superar los $200.

Imagen tomada de Destinationless Travel

2. Tantalus Lookout

Tantalus Lookout era un plan mucho más sencillo. No requería dedicarle medio día ni cambiar completamente el itinerario. Era uno de esos lugares que yo pensaba agregar si en algún momento terminábamos antes de lo esperado. Mi idea era ir al atardecer.

Desde Puʻu ʻUalakaʻa State Wayside se puede ver Honolulu, el océano y Diamond Head, y precisamente esa vista de la ciudad desde arriba era lo que me llamaba la atención. Pero nunca apareció el tiempo extra.

La entrada al parque es gratuita y, desde marzo de 2026, los vehículos de personas que no son residentes de Hawái pagan $7 de estacionamiento.

Imagen tomada de Journey Era

3. Lanikai Pillboxes y Lanikai Beach

Este plan sí lo tenía bastante claro en mi cabeza. Quería hacer Lanikai Pillboxes y después terminar en Lanikai Beach.

El sendero, también conocido como Kaiwa Ridge Trail, es relativamente corto pero bastante inclinado. Sube hasta antiguos búnkeres militares desde donde se ven la costa de Lanikai y las Mokulua Islands.

El itinerario comenzaba recorriendo la autopista H3 temprano en la mañana, luego paraba en varios puntos del camino y terminaba junto al mar. Pero como hicimos cambios de planes estando allá, terminamos haciendo la H3 en la tarde después de visitar Pearl Harbor, y obvio, no nos dio tiempo de hacer todo.

Imagen tomada de My Wanderlusty Life

Maui

4. Ohe‘o Gulch

Con ʻOheʻo Gulch la historia fue un poco diferente porque sí estuvimos exactamente en esa zona. Está dentro del distrito de Kīpahulu del Parque Nacional Haleakalā, muy cerca del Pīpīwai Trail. Y el Pīpīwai sí lo hicimos. De hecho, fue uno de los senderos que más me gustó de todo el viaje.

Lo que no hicimos fue Kūloa Point Trail, el recorrido corto de aproximadamente 800 metros desde donde puedes ver las piscinas y cascadas de ʻOheʻo mientras descienden hacia el océano.

Actualmente las piscinas no están abiertas para nadar, pero el área puede observarse desde el sendero. La idea era incluirlo justo después de terminar Pīpīwai, pero como teníamos reservación para la playa negra, no nos dio chance de ver las piscinas.

Si estás pensando en hacer ambos, la combinación tiene sentido porque los dos senderos están dentro del mismo sector de Kīpahulu. La entrada a Haleakalā National Park cuesta $30 por vehículo privado y el pase es válido durante tres días.

Imagen tomada de HAWAIʻI Magazine

5. Sliding Sands Trail

Este probablemente fue el sendero de Maui que más pena me dio no poder hacer.

Sliding Sands Trail, cuyo nombre oficial es Keoneheʻeheʻe Trail, comienza en la zona alta de Haleakalā y desciende hacia el interior del volcán. Y visualmente era exactamente el tipo de paisaje que quería experimentar. Terreno volcánico, conos de distintos colores y esa sensación de estar caminando en un lugar completamente diferente a todo lo demás que habíamos visto en las islas.

Lo que también me gustaba era que no necesariamente teníamos que comprometernos con una caminata larguísima. Puedes bajar solamente hasta los primeros miradores y regresar, o convertirlo en una ruta mucho más exigente. Pero sobre la marcha decidimos ir a hacer snorkel, y esto terminó quedándose por fuera.

Si decides hacer una de las rutas largas, sí es importante prepararse. El clima en Haleakalā cambia rápido, la altitud se siente y dentro del sendero hay muy poca protección. Lleva suficiente agua, comida, protector solar, buenos zapatos de hiking y ropa en capas.

Imagen tomada de Maui Hikes

Big Island

6. Nadar con mantarrayas

De todas las cosas que dejamos fuera en Hawái, esta probablemente es la que más me duele. Los tours nocturnos para ver mantarrayas se realizan en la costa de Kona y Keauhou. Nosotros, sin embargo, armamos nuestra estadía en Big Island alrededor del Parque Nacional Volcano que queda al otro lado de la isla.

Esta experiencia no apareció solamente durante mi investigación. Una amiga que la había hecho años antes me contó que seguía siendo uno de sus recuerdos favoritos del viaje incluso quince años después.

Durante estos tours se entra al agua por la noche y se utilizan luces que atraen al plancton. Las mantarrayas llegan a alimentarse y puedes observarlas nadando muy cerca.

Si volviera a Big Island, me quedaría más días para poder dormir en Kona aunque sea una noche y así vivir esta experiencia.

Imagen tomada de Tripadvisor (Big Island Divers)

En cualquier parte de Hawái

7. Aprender a surfear

Me hubiese gustado surfear durante el viaje, pero había un problema: nos estábamos quedando en la North Shore de Oʻahu y fuimos en invierno cuando las olas son enormes (de hecho, las competencias de surf se realizan ahí en esa época del año). Definitivamente no era el mejor lugar para aprender.

Quería hacerlo en Waikīkī, donde vimos condiciones mucho más tranquilas y donde además hay muchísimas escuelas y clases para principiantes. Pero como pasamos muy poco tiempo en esa parte de Oʻahu, se quedó fuera.

Mis razones para hacerlo son varias:

La primera es porque el surf forma parte de la historia y la cultura hawaianas, y estando allí me parecía una experiencia muy especial para probar al menos una vez.

También me daba curiosidad porque es algo completamente nuevo y diferente para mí. Quería saber qué se siente montarse sobre una tabla, intentar encontrar el equilibrio, caerse probablemente un montón de veces y, eventualmente, lograr levantarse.

Además, tengo tiempo levantando pesas y quería ver qué tan preparado estaba mi cuerpo para algo así. Una cosa es sentirte más fuerte en el gimnasio. Otra muy distinta debe ser intentar utilizar esa fuerza y ese control mientras una tabla se mueve debajo de ti y tienes el océano empujándote al mismo tiempo.

No tengo idea de si hubiese logrado pararme en el primer intento, en el décimo o nunca, pero creo que precisamente esa era parte de la diversión.

Imagen tomada de Hotels.com

Nota sobre las imágenes: A diferencia de otros artículos de The Wish List Travel, las fotografías utilizadas en esta guía no son de mi autoría, ya que estas son experiencias que no llegué a hacer durante mi viaje a Hawái. Las imágenes pertenecen a sus respectivos autores y se utilizan con sus correspondientes permisos o licencias.

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