7 cosas que me hubiese gustado hacer en Hawái (y no tuve tiempo)
Hawái tiene planes para todos los gustos. Hay actividades gratuitas al aire libre, excursiones de aventura, experiencias culturales y también algunos paseos más exclusivos para quienes quieren darse un gusto. Todo depende de cuánto tiempo tengas, qué tipo de viajero seas y dónde quieras invertir tu presupuesto.
En esta lista reuní algunos lugares y experiencias que se quedaron por fuera de nuestro itinerario. Aunque no tuve la oportunidad de hacerlos personalmente, forman parte de recomendaciones de amigos que viven en Hawái o que han viajado antes a las islas, y de toda la investigación que hice mientras armaba nuestro recorrido.
Si estás planificando tu viaje, quizás aquí encuentres esa actividad que haga que tu visita sea todavía mejor.
O‘ahu
Waimea Valley y Luau
Ubicado en la costa norte de O‘ahu, Waimea Valley es mucho más que un jardín botánico. Este hermoso valle alberga más de 5.000 especies de plantas tropicales provenientes de distintas partes del mundo, además de una importante colección de flora nativa hawaiana.
La zona también es conocida como el “Valle de los Sacerdotes” debido a su relevancia cultural e histórica para los antiguos hawaianos. A lo largo del recorrido encontrarás sitios arqueológicos, espacios sagrados y senderos rodeados de vegetación exuberante que conducen hasta una cascada de 13 metros donde los visitantes pueden nadar.
El parque abre todos los días de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. (con algunas excepciones) y la entrada cuesta aproximadamente $26 por persona.
Lo que más me llamaba la atención era combinar la visita con el luau. Los luaus son celebraciones tradicionales hawaianas que mezclan gastronomía, música, danza y narración de historias. En Waimea Valley ofrecen una experiencia bastante completa que incluye demostraciones de cocina, ceremonias de kava, comida típica y espectáculos de danzas polinesias.
Los precios suelen oscilar entre $135 y $195 por persona, pero la entrada al parque está incluida, así que perfectamente podrías pasar todo el día explorando el valle y luego quedarte para el espectáculo.
Tantalus Lookout
Este mirador ofrece una panorámica espectacular de la ciudad, el océano y Diamond Head elevándose al fondo. Mi idea original era venir aquí al atardecer, pero honestamente creo que la vista debe ser impresionante a cualquier hora del día.
La entrada es gratuita, aunque el estacionamiento tiene un costo aproximado de $7 para quienes no son residentes de Hawái.
Lanikai Pillboxes y Lanikai Beach
Ubicado en el lado este de la isla, el sendero de Lanikai Pillboxes tiene poco menos de 3 kilómetros ida y vuelta y conduce a antiguos búnkeres militares convertidos en uno de los miradores más famosos de O‘ahu.
La caminata es corta pero inclinada, y la recompensa son vistas increíbles del océano, las pequeñas islas Mokulua y toda la costa de Lanikai.
Lo mejor de todo es que, una vez terminas el recorrido, puedes bajar directamente a Lanikai Beach, considerada por muchos como una de las playas más bonitas de Hawái gracias a su arena blanca y sus aguas color turquesa.
Mi recomendación sería hacer la carretera H3 temprano y terminar el día aquí.
Maui
Ohe‘o Gulch
También conocido como las Siete Piscinas Sagradas, Ohe‘o Gulch es uno de los lugares más fotografiados del este de Maui.
Se trata de una serie de piscinas naturales y cascadas ubicadas dentro del Parque Nacional Haleakalā, muy cerca de la zona donde comienza el Pipiwai Trail.
Aunque está prohibido nadar aquí debido al riesgo de derrumbes y a la presencia ocasional de bacterias en el agua que desciende desde el bosque tropical, el lugar sigue siendo espectacular.
Te recomiendo que comiences temprano con el Pipiwai Trail, uno de los senderos más hermosos que hice en Hawái, y después continúes hacia Ohe‘o Gulch para completar el sendero corto de unos 800 metros que permite observar cómo las piscinas naturales desembocan en el océano.
La entrada al parque cuesta $30 por vehículo y puede pagarse directamente en la entrada.
Sliding Sands Trail
Este sendero se encuentra en la zona alta del Parque Nacional Haleakalā y atraviesa el enorme cráter volcánico que domina el paisaje de Maui.
Lo interesante es que puedes adaptar la experiencia según tu condición física y el tiempo disponible. Hay recorridos cortos para quienes solo quieren asomarse al cráter, opciones intermedias para pasar medio día explorando y rutas mucho más exigentes que cruzan el cráter completo.
Lo que más me atraía era la posibilidad de caminar entre conos volcánicos de colores rojizos, ocres y negros mientras el paisaje cambia constantemente a tu alrededor.
Si decides aventurarte por las rutas más largas, es importante vestirse por capas. En la cima puede hacer bastante frío mientras que dentro del cráter el calor puede sentirse intenso. También es fundamental llevar suficiente agua, protector solar, snacks y buenos zapatos de senderismo.
Si ya pagaste la entrada para visitar otra zona del Parque Nacional Haleakalā, puedes volver a entrar usando el mismo boleto.
Big Island
Nadar con mantarrayas
De todas las experiencias que no pude hacer en Hawái, esta es probablemente la que más me duele haber dejado pasar.
La actividad se realiza exclusivamente en Kona y solo puede hacerse mediante tours autorizados.
Si estás planeando visitar Big Island, mi recomendación sería dividir tu estadía entre Kona y la zona del Parque Nacional de los Volcanes. Nosotros nos enfocamos completamente en volcanes, senderismo y naturaleza, así que nunca logramos encajar esta actividad.
La amiga que me habló de esta experiencia me dijo que ha sido una de las cosas más impresionantes que ha hecho en su vida y que, después de quince años, sigue siendo uno de sus recuerdos favoritos.
El tour se realiza de noche. Los participantes crean una especie de túnel de luz utilizando lámparas especiales para atraer plancton. Poco después aparecen las mantarrayas, que llegan a alimentarse.
Los precios suelen oscilar entre $130 y $170 por persona y la duración varía entre una hora y media y tres horas.
En cualquier parte de Hawái
Aprender a surfear
Si existe un lugar en el mundo donde tiene sentido intentar surfear, es Hawái. Después de todo, aquí nació este deporte.
Las islas ofrecen olas para todos los niveles, desde personas que jamás se han parado sobre una tabla hasta profesionales que participan en competencias internacionales.
En O‘ahu, por ejemplo, Waikīkī Beach es ideal para principiantes en el invierno gracias a sus olas suaves y constantes. Además, abundan los lugares donde alquilar tablas y las clases de surf.
La costa norte es otra historia completamente distinta. Durante el invierno se convierte en el escenario de algunas de las olas más famosas y desafiantes del planeta. Allí se celebra Pipeline, una de las competencias más importantes del surf profesional. Sin embargo, durante el verano, la playa se vuelve una piscina.