5 cosas que deberías saber antes de visitar Hawái
Es bien sabido que Hawái no es un destino económico. Está muy lejos de casi cualquier lugar del mundo y llegar hasta allí requiere una inversión de tiempo, dinero y energía importante. Por eso, creo que vale la pena planificar el viaje con intención para luego poder disfrutarlo al máximo.
Si eres de los que, como yo, intenta aprovechar cada minuto cuando viaja, esta información te será útil para organziarte mejor. Quiero que llegues preparado, que aproveches cada día, pruebes la comida local, recorras los senderos de la isla, te maravilles con sus volcanes y te enamores perdidamente de este lugar.
Éstas son las 5 cosas que deberías saber antes de visitar Hawái:
1. Solo puedes volar entre islas
Las aerolíneas Southwest y Hawaiian tienen vuelos diarios y con muchas opciones de horario
Cuando comencé a planificar este viaje, yo daba por sentado que podría moverme entre las islas por agua. Hawái recibe cerca de diez millones de visitantes al año y parecía lógico pensar que existiría una red de transporte marítimo para turistas.
Pero la realidad es otra. Actualmente, la única forma práctica de viajar entre las principales islas es en avión.
La razón? Los canales que separan las islas están atravesados por fuertes corrientes y vientos que dificultan la navegación, además de que las distancias son mayores de lo que parecen en el mapa. Mientras un ferry tardaría varias horas, un vuelo suele durar entre 20 y 50 minutos.
Durante años hubo intentos por establecer un servicio regular de ferries, pero los proyectos terminaron cancelándose por problemas económicos, legales y ambientales. Entre las principales preocupaciones estaban el impacto sobre la fauna marina y el riesgo de transportar especies invasoras de una isla a otra. Sabías que en Hawái no hay serpientes?
La buena noticia es que los vuelos son frecuentes, relativamente económicos si los compras con tiempo y hacen que moverse entre islas sea más eficiente.
2. Alquilar un carro no es negociable
A menos que tu plan sea quedarte exclusivamente en Honolulu, alquilar un carro es prácticamente obligatorio.
De hecho, si solo vas a pasar unos días recorriendo Waikīkī y sus alrededores, probablemente sea mejor no alquilarlo. Muchos hoteles cobran tarifas bastante altas por el estacionamiento y moverse caminando o en transporte público resulta mucho más conveniente.
Pero en cuanto sales de la ciudad, la historia es otra.
Los grandes atractivos naturales de Hawái están lejos de las zonas hoteleras. Lugares como el Parque Nacional de los Volcanes, la carretera a Hana, la cima del Haleakalā o el mirador Nuʻuanu Pali no cuentan con un sistema de transporte público que permita visitarlos cómodamente.
Además, Uber y Lyft funcionan muy bien dentro de las ciudades, pero fuera de ellas pueden resultar costosos y difíciles de conseguir. En muchas carreteras de montaña y playas remotas ni siquiera hay señal de celular, así que podrías llegar a un lugar, pero no tener cómo regresar.
Tener un carro también significa libertad. Puedes detenerte cuando veas una cascada, un arcoíris o un mirador inesperado. Puedes cambiar de planes sobre la marcha y recorrer carreteras que, por sí solas, ya son parte de la experiencia, como la H-3 en O‘ahu o el famoso Road to Hana en Maui.
3. Calcula las distancias en horas, no en kilómetros
Uno de los errores más comunes al planificar un viaje a Hawái es confiar demasiado en el mapa.
Las islas parecen pequeñas, pero recorrerlas toma mucho más tiempo del que uno imagina.
La razón está en su geografía. Los volcanes y las cadenas montañosas limitan la construcción de carreteras, por lo que muchas veces no puedes atravesar la isla en línea recta y te ves obligado a rodearla.
Maui es el mejor ejemplo. El volcán Haleakalā ocupa gran parte de la mitad oriental de la isla y no existe ninguna carretera que lo cruce por el centro. Para llegar a Hana solo queda bordear la isla y recorrer el Road to Hana.
Aunque la distancia parezca corta, el trayecto incluye más de 600 curvas y decenas de puentes de un solo carril. Un recorrido que en el mapa parece sencillo puede terminar tomando entre dos y tres horas… sin contar las innumerables paradas que querrás hacer para ver cascadas, playas y miradores.
En Big Island sucede algo parecido, aunque por razones distintas. La isla está formada por cinco volcanes y, dependiendo de la ruta que elijas, las diferencias en tiempo pueden ser enormes.
La carretera Saddle Road (Ruta 200) atraviesa el centro de la isla entre Mauna Kea y Mauna Loa y permite ir de Kona a Hilo en aproximadamente una hora y media. Si decides rodear la costa por las rutas 11 o 19, el mismo recorrido puede tardar unas tres horas.
En O‘ahu las distancias son menores, pero el tráfico puede convertirse en un problema. La isla está atravesada por dos cadenas montañosas y Honolulu suele aparecer entre las ciudades con mayor congestión vehicular de Estados Unidos.
4. Organiza el viaje por zonas
Una vez entiendes cómo funcionan las carreteras, organizar el itinerario resulta mucho más fácil. Lo ideal es agrupar las actividades según la zona donde se encuentran y, si es posible, dormir cerca de ellas.
En Maui, por ejemplo, vale muchísimo la pena pasar al menos una noche en Hana. Nosotros lo hicimos y fue una de las mejores decisiones del viaje. Pudimos recorrer la Road to Hana sin apuros, disfrutar el trayecto y comenzar temprano al día siguiente el Pipiwai Trail sin tener que manejar varias horas antes de caminar.
En Big Island, aprovechar los dos aeropuertos también hace una gran diferencia. Una excelente opción es llegar por Hilo, dedicar varios días al lado Este de la isla donde está el Parque Nacional de los Volcanes, para luego trasladarte a Kona, disfrutar sus playas, caminar por el pueblo, hacer el tour nocturno para nadar con mantarrayas y regresar desde ese aeropuerto.
En O‘ahu, la mayoría de los visitantes se queda en Waikīkī porque allí se concentra gran parte de la oferta hotelera, pero si disfrutas la naturaleza y buscas un ambiente mucho más tranquilo, vale la pena pasar un par de noches en el North Shore.
Las playas son espectaculares, hay excelentes senderos, Hale‘iwa es uno de los pueblos con más encanto de la isla y, puedes aprovechar para visitar Toa Luau y Waimea Valley.
Mover el hospedaje una o dos veces durante el viaje puede ser incómodo, pero en la práctica te permitirá ahorrar horas de carretera.
5. La planificación es clave
Si hay algo que aprendí organizando este viaje, es que Hawái no es un destino para improvisar.
Muchas de sus atracciones más populares requieren reservación previa y, en algunos casos, las entradas desaparecen apenas salen a la venta.
Si quieres subir a Diamond Head, ver el amanecer desde la cima del Haleakalā, visitar el USS Arizona en Pearl Harbor o hacer un tour para observar ballenas jorobadas durante el invierno, necesitas saber exactamente cuándo se abren las reservas.
En nuestro caso, compramos algunos boletos con varios meses de anticipación y aun así había horarios que ya estaban agotados.
Incluso para actividades que no dependen de una fecha específica, como un tour al Mauna Kea, mi recomendación es reservar cuanto antes. Tendrás más opciones de horarios y menos probabilidades de quedarte por fuera.
Hawái está entre los destinos más visitados del mundo y las plazas vuelan.
Creo que no hay nada más frustrante que viajar miles de kilómetros, llegar al lugar con el que llevabas meses soñando y descubrir que no podrás verlo porque no hay entradas.
Con un poco de planificación, eso es algo que puedes evitar por completo. Y si necesitas ayuda, contáctame. Estoy aquí para darte una mano y hacer posible ese viaje que tienes en tu Wish List.